Manuel de Falla y su casa




Su vida

Manuel de Falla era un gran compositor español porque decidió mezclar la música tradicional de España y la música occidental.

Nació en Cádiz en 1876 y murió en Argentina en 1946. Durante su infancia, fue acunado por la música. Comenzó el piano a ocho años con un profesor privado que se llamaba José Trago. Cuando era niño, su nodriza le leía leyendas y cuentos del folclore español y es así que se interesó por la música tradicional de España.

Conoció a  Pedrell un compositor que impulsó renacimiento de la música española. Manuel creyó su primera obra “La Vida Breve” y recibió su primer precio gracias a esta obra.

Después de su éxito, hizo una gira y fue a Paris. Ahí la vida era muy difícil; vivía de sus lecciones de piano y tocaba en una orquestra. Conoció a gente conocida como Ravel y Dukas que eran grandes compositores. “Las Siete Canciones Populares Españolas” fue la última obra que interpretó en París antes de la Primera Guerra Mundial.

Volvió a España en 1914 e hizo algunas obras como “El Amor Brujo” y  “El Sombrero de Tres Picos”. A la muerte de sus padres, Manuel decidió vivir en Granada en una casa cerca de la Alhambra, hasta el fin de la Guerra Civil.

En 1939, se exilió en Argentina en un chalet con su hermana, donde se murió de una crisis cardiaca.


Su casa



En 1920, cuando Manuel de Falla tenía 44 años, quería inspirarse del folklore de Andalucía y del flamenco. Se instaló en Granada porque se enamoró de esa ciudad que llamaba su “pequeño París” a causa del ambiente intelectual que desprendía Granada en esa época. Por esas razones, se instaló en una casa que se situaba cerca de la Alhambra en un barrio de gran influencia árabe. Allí compuso sus obras flamencas.

Su casa tenía 6 habitaciones. La primera es la habitación de Manuel. Tiene una cama, a su lado una mesita de noche debajo de un montón de objetos de la vida cotidiana y también una cómoda. Hay muchas imágenes de Cristo y un crucifijo. La segunda es la de su hermana. Es casi igual que la de Manuel. El gugar que ocupa la religión es muy importante también. Las dos habitaciones siguientes son sus estudios. Allí tenía un espacio para escribir, con una máquina de escribir y un secreter, y otro para la música, con su piano y un tocadiscos. La quinta es la cocina que está en la planta inferior. Pintada de blanco y azul, es muy simple. La última es la única habitación transformada del museo. En ella hay pinturas de paisajes y frases de Falla y están expuestos algunos documentos.

En esa casa vivía con su hermana. Fueron célebres por su caridad. En efecto, daban comida a los pobres del barrio y distribuían dinero a los niños para que no hicieran ruido cerca de la casa.

A la muerte de Manuel en Argentina, en 1946, sus amigos y su familia decidieron reunir sus objetos personales para colocarlos exactamente como estaban cuando vivía en Granada.


Sa vie

Manuel de Falla était un grand compositeur espagnol de musique classique et son objectif était de mélanger la musique traditionnelle d’Espagne avec la musique occidentale de l’époque.

Né à Cadix (au sud de l’Espagne) en 1876, il mourut en Argentine en 1946. Toute son enfance fut bercée par la musique, et dès ses 8 ans, un professeur privé qui se prénommait José Trago lui donna des cours de piano. Depuis tout petit déjà, il prit goût à la musique traditionnelle espagnole, grâce à la nourrices qui lui lisait des légendes et contes du folklore espagnol.

Plus tard, il rencontra Pedrell, un compositeur qui fut à la base du renouveau de la musique espagnole. Et c’est notamment grâce à lui qu’il écrira son premier chef d’œuvre “La vie brève” qui lui rapporta le premier prix d’un concours à l’Académie de Madrid.

Après ce succès, il entreprit une tournée en Europe, puis s’installa à Paris où il fit la connaissance de grands compositeurs comme Ravel et Dukas. Et c’est après avoir écrit “Les sept chansons populaires espagnoles” et à la veille de la première Guerre Mondiale, qu’il revint en Espagne où il écrivit deux grandes œuvres: “El Amor Brujo” et  “El Sombrero de Tres Picos”.

A la mort de ses parents, il alla vivre à Grenade, non loin de la Alhambra. Et enfin, en 1939, après la Guerre civile, il s’exila en Argentine où il vécut avec sa sœur jusqu’à sa mort.


Sa maison



En 1920, alors que Manuel de Falla avait 44 ans, il voulait trouver un endroit imprégné du folklore de l’Andalousie et de la tradition du flamenco. Durant ses recherches, il est littéralement tombé amoureux de Grenade, c’est pourquoi il s’est installé dans cette ville, qu’il appelait « mon petit Paris », à cause de l’ambiance intellectuelle qui se dégageait. Pour cela, il s’établit dans une petite maison, près de la Alhambra, dans un quartier plutôt à influence arabe.

Techniquement, sa maison comporte 6 pièces. La première est la chambre de Manuel. Elle est composée d’un lit, d’une table de nuit qui croule sous les objets de la vie quotidienne et d’une commode. Il y a beaucoup de symboles religieux, comme des icônes ou des crucifies. La deuxième est la chambre de sa sœur. Elle est presque identique à celle de son frère, avec la même place accordée au Christ et la même simplicité dans les meubles. Les deux pièces suivantes sont ses bureaux. Il avait un espace consacré à l’écriture, avec un secrétaire et une machine à écrire, et un espace pour la musique, avec son piano et son tourne-disque. La cinquième est la cuisine, très simple. Elle est peinte de bleu et de blanc. Enfin, la dernière est la seule à ne pas avoir été conservée. Elle a été peinte de paysages et de citations. Quelques documents y sont exposés.

Manuel de Falla vivait avec sa sœur. Ils avaient la réputation d’être généreux. En effet, ils offraient des repas aux pauvres du quartier et ils donnaient de l’argent aux enfants pour qu’ils ne fassent pas de bruit autour de la maison.

A la mort de Manuel en Argentine en 1946, ses amis et sa famille décidèrent de réunir tous ses objets personnels et de les placer exactement comme ils étaient, quand il vivait dans sa maison de Grenada.


Nuestras impresiones sobre la visita

Durante nuestro viaje visitamos la casa de Manuel de Falla en Granada. Lo primero que nos sorprendió fue la pequeñez de la casa. Tuvimos dificultad en estar doce en una habitación.

Cuando hicimos nuestro trabajo pensábamos que era un hombre conocido y rico a causa de su éxito en París. Pero su casa tenía pocos muebles y no era lujosa. El único privilegio que poseía, podía ser la espléndida vista que tenía sobre el resto de la ciudad.

Nos impresionó un poco que tuviera una máquina de escribir porque no encontramos ningún texto de él. Era conocido por su música, sin embargo no hay ninguna huella en su casa, excepto su piano. Pensamos que debía interesarse por la pintura porque hay muchos cuadros en todas habitaciones. Otra cosa que nos ha marcado son los medicamentos que tenía a lado de su cama. No pensábamos que fuera tan hipocondriaco y debía sufrir mucho.

Al final, tuvimos la sorpresa de visitar un museo que explica su vida cronológicamente, no sabíamos que existía. En esa parte, el guía del museo fue más interesante que el guía de la casa, aunque no todos tuvieron la fuerza de visitarlo.


Otra página útil:


http://www.museomanueldefalla.com/